Posada de Belén

LA POSADA DE BELÉN

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Una experiencia de acogida para la infancia
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1. Historia

En el Sur andino peruano, la infancia y adolescencia experimentan una grave situación de maltrato, abuso y abandono. Los datos a nivel nacional hablan del 49% de niñ@a y adolescentes que reciben malos tratos por parte de sus padres, y esta cifra se incrementa considerablemente en zonas rurales (Encuesta Nacional de Demografía y Salud Familiar, 2000). El maltrato físico y psicológico se produce con frecuencia en el marco de un clima de violencia familiar muy extendido, inclusive en los centros educativos. El 18,8 % de los niñ@s y adolescentes reciben maltrato físico en las escuelas, y el 48% han sido maltratados en el Hogar (Encuesta Save the Children- Perú, 2002). En los últimos años se han incrementado las denuncias por abuso sexual contra niñ@s. Se estima que 8 de cada 10 casos denunciados por abuso sexual en niñ@s tienen como agresor a un miembro del entorno familiar, pero también se ha denunciado a miembros del centro escolar . Según las mismas fuentes, se informa que 6 de cada 10 embarazos de niñas y adolescentes entre 11 y 14 años de edad, son producto de incesto o violación (La excusión social en el Perú, UNICEF, 2001).

Las razones para explicar estos datos son múltiples y en este contexto del sur andino cobra especial relevancia la situación de pobreza extrema que se vive y los rasgos autoritarios de muchas familias andinas que con frecuencia ven a sus hijos como mera mano de obra para aportar a los ingresos familiares. A todo ello, se suma la insuficiencia de políticas estatales y de recursos que traten de atender y remediar esta situación de vida tan precaria para la infancia y la adolescencia.

Tratando de responder mínimamente a esta situación, y auspiciada por la vocación de servicio social de la Parroquia Inmaculada Concepción, surge en el año 2002 la Posada de Belén, ubicada en Sicuani, capital de la provincia de Canchis, perteneciente al departamento de Cusco (Perú), con el objetivo de atender a niños víctimas de maltrato o abandono que no podían permanecer en sus casas o bien no tenían lugar donde vivir. Después de una trayectoria de 3 años en la que ha consolidado sus objetivos y servicios, la Posada de Belén ha logrado su formalización legal y civil, como entidad autónoma, en la Superintendencia Nacional de los Registros Públicos (SUNARP). Durante todo este tiempo se han atendido alrededor de 140 casos de niños y niñas y el 90% de ellos han sido reubicados, o bien con su familia próxima, o bien en otras familias, tratando de garantizarles unas condiciones de vida dignas. El número promedio de niños en la Posada de Belén oscila entre 15 y 20, pudiendo alcanzarse en momentos del año la capacidad máxima actual que es 25, y su edad puede oscilar entre los primeros meses de vida y los 18 años.

  • ¿Por qué el nombre de "La Posada de Belén"?

La joven y solidaria Posada de Belén surge en el marco de una inspiración cristiana, profundamente fiel al espíritu del Evangelio, para dar respuesta a niñ@s y adolescentes en situaciones familiares críticas, principalmente por razones de abuso, maltrato o abandono.

Para ello toma como referencia el relato de la noche en la que Jesús de Nazaret nace en Belén, sin tener un lugar donde albergarse, pretendiendo dar una respuesta distinta y ser un hogar de puertas abiertas para los niñ@s y adolescentes que lo necesiten, gracias al apoyo de muchos voluntarios que toman contacto desde la fe cristiana o desde sus propios valores sobre el derecho a una vida digna.

El primer día de vida de esta Posada también tuvo lugar un 24 de diciembre, en este caso del año 2002, momento en el cual el padre Luciano Ibba y Juan, acompañados por un grupo de jóvenes voluntarios de la localidad, comenzaron el camino de fraternidad, esperanza y de luz para los más necesitados de protección y apoyo que perdura hasta el día de hoy, fiel al espíritu de esa noche mágica que la vio nacer.

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2. Objetivos de la Posada Belén

Objetivo general

Intervención y prevención del maltrato infantil desde una perspectiva de atención integral de la persona y de colaboración con las instituciones que trabajan en el área del maltrato infantil.

Objetivos específicos:

• Brindar un servicio de acogida temporal e integral a niños, niñas y adolescentes víctimas de abandono y maltrato en todas sus formas.
• Sensibilizar a la juventud local sobre la realidad del maltrato infantil mediante espacios de formación y promoviendo su compromiso social con dicha realidad, mediante acciones de voluntariado.
• Cooperar con las instancias locales que tienen como objetivo la defensa y protección de la niñez y adolescencia en riesgo.
• Promover una cultura comunitaria de respeto de los derechos del niño, niña y adolescente.

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3. Equipo

La Posada de Belén esta dirigida actualmente por el Padre Luciano Ibba, Párroco de Sicuani y presidente de la Junta Directiva, quien cuenta con el apoyo de una administradora y un grupo de voluntarios universitarios y profesionales, locales e internacionales, que prestan todos los servicios relevantes para el desarrollo de los objetivos de la Posada.

Hay un grupo de voluntarios locales, la mayoría de ellos estudiantes de profesorado para primaria y secundaria y estudiantes de enfermería; y otro grupo menor que son profesionales en estas mismas áreas. Todos ellos se encargan de atender, acompañar y animar la estancia de los niños en la Posada durante todo el fin de semana y, por las noches, de lunes a viernes.

Junto a estos voluntarios locales trabajan también un grupo de voluntarios internacionales, de carácter temporal, venidos mayoritariamente de Europa, que comparten su experiencia de voluntariado con otras instituciones de Sicuani y apoyan la labor de los voluntarios locales en la Posada.

Una voluntaria internacional, psicóloga (perteneciente a la ONG OCSI), presta su servicio a tiempo completo en la Posada de Belén, garantizando la atención psicológica, coordinando el apoyo del resto de voluntarios para el adecuado desarrollo de los niños y adolescentes en la Posada.

Se cuenta también con la presencia diaria de una persona, la "Mamita", con amplia experiencia en la educación y acompañamiento de menores, quien durante el día, de lunes a viernes se encarga de las labores de alimentación y atención de las necesidades básicas de los menores.

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