Juan
nació en 1987. Su padre desapareció después
de la muerte de su esposa (madre de Juan) y de otros dos hijos
por misteriosas fiebres. La desaparición prematura de sus
padres provocó un retraso considerable en su desarrollo
normal, por lo cual ni la acción de los abuelos, ni de
sus tíos, ni tan siquiera la inserción en un centro
educativo, lograron
mejorar su capacidad expresiva y su trato. Rechazando toda forma
de relación social, el niño comenzó a vagar
en diferentes distritos, hasta que llegó a Sicuani mendigando
comida y pernoctando en las veredas o en los asientos del terminal
de autobuses. Su acercamiento a la parroquia fue muy fácil
por las pequeñas ayudas que recibía. Pero eso era
muy poco para Juan; él mismo demandaba lo más urgente:
un hogar.
El
24 de diciembre de 2002 el Padre Luciano Ibba, junto con un grupo
de jóvenes valientes voluntarios, se animó por fin
a darle ese hogar que Juan necesitaba y comenzó lo que
hoy conocemos como la Posada de Belén.
Despues
de casi 3 años en el ambiente de la Posada, con el apoyo
y el cariño de todos los jóvenes voluntarios que
allí han colaborado y colaboran, en un entorno de comprensión,
de diálogo y de afecto, y junto con la labor extraordinaria
de la escuela San Miguel de Sicuani, Juan comenzó a progresar
rápidamente. Actualmente, Juan trabaja en un restaurante
en Sicuani, como ayudante de cocina, y ya sólo disfruta
con nosotros sus días de descanso. Sin embargo, sigue siendo
una fuente de inspiración continua en nuestro trabajo con
los niñ@s y adolescentes, a los que con su ejemplo sirve
de referencia.